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La hermandad musical Martos Lozano

Por Mariam Ludim Rosa Vélez (mariamludim@uprm.edu)
PRENSA RUM

viernes, 13 de mayo de 2016

La música como puente de ideas, como una conversación que cala profundamente, como instrumento de pasión y energía. Así conciben los hermanos Pablo y Alberto Martos Lozano, su jornada por el entorno musical clásico, acompañados de su violín y violonchelo, respectivamente.

Pablo, de 38 años y Alberto, de 35 años, han dejado huella a nivel mundial, no tan solo por su virtuosismo, sino por la humildad sobre la que conversan sobre su trascendental trayectoria que incluye presentarse en las mejores salas de concierto del mundo e importantes premios por sus ejecutorias.

Una audiencia congregada en el Anfiteatro Ramón Figueroa Chapel del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM), tuvo la oportunidad de escuchar las vivencias y consejos de estos dos grandes intérpretes, durante un conversatorio en el que relataron lo que significa la música para sus vidas.

"Estamos convencidos de que a todo el mundo le gusta la música clásica, lo que pasa es que no lo saben. No se puede amar lo que no se conoce", sostuvo Alberto, al inicio de la charla cuando le preguntaron sobre el alcance de este género musical.

"Si ofreces tu corazón y tu pasión por la interpretación, eso llega, siempre", agregó el chelista andaluz radicado en Granada, España.

Sobre el particular, Pablo destacó la importancia de reflexionar en esas notas musicales, aun cuando la persona no sea versada en la música clásica.

"Vivimos en un mundo complejo y rápido en el que todo requiere una inmediatez, y en la música eso no funciona. Tenemos que hacer algo tan sencillo como dejar nuestra mente en blanco, escuchar y dejarnos llevar. Nada más, tan solo eso", agregó el violinista.

Ambos hermanos, que integran Garnati Ensemble, relataron al público sus inicios musicales.

"Yo empecé con el violín de forma intuitiva. Comencé a jugar con un violín que le regalaron a mi padre y sonaba horroroso. Mi padre no soportaba ese suplicio y decidió buscar a un profesor, a ver si mejoraba algo. De allí fue que vi que había mucha gente que tocaba más bonito que yo, y seguí estudios en Estados Unidos, más tarde en Alemania, y luego en Austria. Así aprendí la forma de la música clásica y luego, comencé a relajarme y, en ello estoy. Saber interpretar las reglas y hacerlas mías", explicó Pablo.

Mientras, Alberto asegura sentirse afortunado por ser músico.  

"La música me ha ayudado a vivir, me ha animado, me ha ilusionado, me ha dado una meta constante, que es algo muy importante en la vida, hay que luchar por ella y hacerlo con pasión. Cuando era pequeñito, esa forma de escuchar música (de mi hermano y padre) me ayudó tanto, me ilusionó tanto y me dio tantas fuerzas que empecé como un toro bravo. Es un sacrificio grande, pero también es un sacrificio dulce", puntualizó.

Los hermanos Martos Lozano coincidieron en que luego de la educación y el trabajo duro es vital para el músico encontrar su propia voz.

"El momento en el que más he aprendido, es en el que he dejado de tener profesores. Es decir, ellos me dieron las primeras herramientas para empezar a tocar, pero el momento más bonito es cuando va pasando el tiempo y te encuentras cara a cara contigo mismo y vas descubriendo la música", enfatizó Alberto.    

"Lo que yo quiero, cuando subo al escenario, es que no piensen que yo toco bien el violín, quiero que ustedes disfruten y que haya un acto de comunicación. Eso es un proceso que nunca se acaba. Hemos tenido un trabajo muy fuerte con nuestros maestros, pero ahora lo que más nos ayuda en nuestro crecimiento, como artistas, es el trato con personas de un calibre intelectual que nos aportan ideas, que nos enriquecen, lecturas, y sobre todo, las vivencias que estamos recibiendo. A todo eso intentamos darle forma de sonido", afirmó, por su parte, Pablo.

Durante el conversatorio se les preguntó sobre su experiencia al presentarse en renombradas salas de concierto mundialmente.

"Somos artesanos de la música. El acto de compartirla es exactamente el mismo, no importa cuál sea la sala. La clave es estar enfocado en tu música y en hacerla lo más bonita posible. No pensar tanto de que si tocas en un sitio importante", indicó Pablo.  

"Al disfrutar tanto lo que hacemos y al emocionarnos tanto, tocar en estas grandes salas, por supuesto es bonito, pero llega con mucha naturalidad. Para nosotros lo importante es lo apasionante del camino", sostuvo Alberto.

Ambos reflexionaron, además, sobre la experiencia de participar en el West-Eastern Divan Orchestra, un proyecto que congregó en un mismo espacio a músicos palestinos, israelíes y europeos, liderado por el renombrado pianista y conductor Daniel Barenboim.

"Fue un regalo de la vida poder participar en esta orquesta, una experiencia maravillosa por muchas razones. Primero, la obvia, compartir con un maestro como lo es Barenboim, quien trabajaba de una forma intensa. Él explicaba todo, era una clase magistral. Lo que nos enriqueció más es que era un foro de debate, ya que se daban charlas sobre distintos temas. Al ser una orquesta de jóvenes israelíes y árabes, nosotros teníamos una función catalizadora de energía. Fue muy gratificante", aseguró Alberto.

"La experiencia fue tremenda. Lo que me pareció más interesante de la orquesta no fue solo la parte musical, sino cómo la gente fue madurando.  Eso nos marcó tanto que hizo que quisiéramos alcanzar algo en la vida, con mucha pasión y hacerlo lo mejor que pudiéramos", dijo, por su parte, Pablo.

El conversatorio, moderado por el doctor José Antonio López, transcurrió por más de una hora y  atendió interesantes preguntas de los estudiantes que asistieron al encuentro que serviría como preámbulo al concierto del dúo español.

Entre cuerdas y arcos

Tras la amena charla con el conjunto Garnati Ensemble, era evidente que la respuesta de los colegiales para escuchar su música sería contundente. Así fue. Un repleto Figueroa Chapel, ya en el último concierto de la cuarta temporada de Presencias, proyecto integral de cultura del RUM, fue testigo de la gallardía musical de los hermanos Martos Lozano.

"Buenas noches, querido público, queremos darles las gracias por estar aquí esta noche y decirles, que tanto mi hermano como yo estamos intensamente emocionados y sobrecogidos por todo el gran cariño que hemos recibido de parte de todos ustedes. Es un sueño estar aquí y compartir nuestra música",  indicó Alberto, al explicar la primera obra que tocaría.

De esta manera, la jornada inició con el violonchelo y su interpretación de la Suite No. I en Sol mayor, BWV 1007 (Preludio, Allemande, Courante, Sarabande, Minuet I, Minuet II y Gigue), de Johann Sebastian Bach.

"Comparto 100 por ciento el sentir de mi hermano. Una alegría y gran emoción de estar aquí, con ustedes, en Mayagüez; un lugar tan bello y que tanto cariño nos ha dado desde el primer momento que llegamos", manifestó, por su parte, Pablo, quien entró a escena, con su violín, para interpretar, también de Bach, dos movimientos (Sarabanda y Giga), de la Partita II en Re menor, BWV 1004.

Previo a tocar la próxima obra, A take on Sephardic Time, de José Luis Greco, explicó que tuvo la oportunidad de trabajar con el autor de la pieza, el montaje de la misma que, según explicó, "tiene raíz popular y utiliza el violín de una forma folclórica".

"Tuve la tremenda fortuna de estrenar esta pieza en Madrid y hablar con el compositor, codo a codo, sobre las perspectivas, y le sugerí que no era buena idea tocar esta pieza excesivamente limpia y bonita, y le propuse hacerlo con una técnica más popular y me dijo que sí, que le encantaba, que ese era el espíritu", relató.

Luego, ambos hermanos entraron a escena para tocar las Variaciones Goldberg, BWV 988 (Aria y Variación No. 1), de Bach, en un arreglo para cuerdas de Garnati Ensemble.

"Queremos dedicar esta pieza a los alumnos del doctor José Antonio López, que están en la clase de Apreciación musical, ya que sabemos que han estudiado esta obra", dijo Pablo.

El concierto continuó con la Sonata en La mayor, Op. 5 número 9 ( Preludio:Largo; Giga: Allegro; Adagio: y Tempo de Gavota: Allegro), de Arcangelo Corelli.

"Corelli es conocido, en el mundo de los violinistas, como el príncipe del violín por su dulzura. Creó la primera escuela de violín, que fue en Roma, y esto me hizo reflexionar sobre lo importante que es, no solamente amar lo que haces, y trabajar tu arte, sino transmitirlo a los demás", explicó Pablo.

Para concluir la jornada musical, los hermanos interpretaron Passacaglia en sol menor, de George Friederich Haendel, en un arreglo de Johan Halvorsen.

"En el tiempo renacentista Halvorsen decidió transcribirla y añadir muchas cosas. La parte simpática de esta obra es ver las distintas estrategias que usa el compositor para que sea divertido", comentó Alberto.

De esta forma, y con sonoros aplausos, llegó a su fin, el concierto que se convirtió en didáctico con las acertadas intervenciones de los intérpretes.

"No podíamos despedirnos sin dar las gracias a la Universidad, a Puerto Rico, al Recinto Universitario de Mayagüez, al señor Alcalde, y por supuesto, al doctor José Antonio López, que además de un gran músico e intelectual, es un amigo muy querido por nosotros. Entonces le vamos a hacer una faena, porque no nos vamos de aquí sin tocar con él", expresó Alberto, al recibir entusiastas aplausos.     

"Yo soy el que no quiero que se vayan para España sin tocar con ellos", replicó el doctor López, director artístico de Presencias y guitarrista clásico.

Fue así que la velada concluyó con el Night Club 1960, de la Historia del Tango, de Astor Piazzolla.

Tras finalizado el concierto, que también fue plasmado en el lápiz del artista Neftalí Cruz,  Prensa RUM les preguntó su impresión sobre la visita a la isla.

"Para nosotros ha sido un sueño el poder, con este concierto, compartir con ustedes, porque ya llevamos muchos días sintiendo el calor del público, la curiosidad intelectual que vemos en los jóvenes.  Tuvimos la suerte de dar un Master Class ayer, esta mañana compartir con los jóvenes de la Universidad de Mayagüez unas conversaciones interesantísimas y bueno, ha llegado el momento más deseado por nosotros que era el de dar nuestra música. Así que estamos muy felices", indicó Pablo.

"Además, yo creo que se ha cumplido hoy el significado de un concierto real, no solamente es un sitio donde la gente se pone elegante para escuchar música, los músicos tocan muy bien, lo aplauden y luego, se van. Para nosotros es donde existe un intercambio de energía, donde el artista pone lo mejor de sí mismo y el público también y aquí hemos sentido constantemente el calor del público y eso nos ha ido inspirando a lo largo del concierto porque ha sido mágico", destacó Alberto.

La visita, auspiciada por el Municipio de Mayagüez, inició con una clase magistral a seis jóvenes virtuosos violinistas y chelistas mayagüezanos, entre las edades de 14 a 21 años. El encuentro educativo musical se llevó a cabo en el Museo Casa Pilar Defilló. El repertorio incluyó obras de Bach, Massenet y Schumman.

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  • El concierto inició con la participación de Alberto Martos Lozano, en el violonchelo.<br>Foto Mariela del Toro
  • La velada musical prosiguió con la intepretación de Pablo Martos Lozano, en el violín.<br>Foto Mariela del Toro
  • Los hermanos Martos Lozano también tocaron juntos como parte de la cuarta temporada de <em>Presencias</em>.<br>Foto Mariela del Toro
  • El concierto fue plasmado en un dibujo del artista Neftalí Cruz.<br>Foto Mariela del Toro
  • Para finalizar, el doctor José Antonio López, se unió a los hermanos Martos Lozano para interpretar a Piazzolla.<br>Foto Mariela del Toro
  • Previo al concierto, en la mañana, los músicos participaron en un ameno conversatorio en el Anfiteatro Ramón Figueroa Chapel.<br>Mariam Ludim Rosa/Prensa RUM
  • La visita, auspiciada por el Municipio de Mayagüez, inició con una clase magistral a seis jóvenes virtuosos violinistas y chelistas mayagüezanos, entre las edades de 14 a 21 años.<br>Suministrada
  • El encuentro educativo musical  se llevó a cabo en el Museo Casa Pilar Defilló. El repertorio incluyó obras de Bach, Massenet y Schumman.<br>Suministrada
El concierto inició con la participación de Alberto Martos Lozano, en el violonchelo.<br>Foto Mariela del ToroLa velada musical prosiguió con la intepretación de Pablo Martos Lozano, en el violín.<br>Foto Mariela del ToroLos hermanos Martos Lozano también tocaron juntos como parte de la cuarta temporada de <em>Presencias</em>.<br>Foto Mariela del ToroEl concierto fue plasmado en un dibujo del artista Neftalí Cruz.<br>Foto Mariela del ToroPara finalizar, el doctor José Antonio López, se unió a los hermanos Martos Lozano para interpretar a Piazzolla.<br>Foto Mariela del ToroPrevio al concierto, en la mañana, los músicos participaron en un ameno conversatorio en el Anfiteatro Ramón Figueroa Chapel.<br>Mariam Ludim Rosa/Prensa RUMLa visita, auspiciada por el Municipio de Mayagüez, inició con una clase magistral a seis jóvenes virtuosos violinistas y chelistas mayagüezanos, entre las edades de 14 a 21 años.<br>SuministradaEl encuentro educativo musical  se llevó a cabo en el Museo Casa Pilar Defilló. El repertorio incluyó obras de Bach, Massenet y Schumman.<br>Suministrada
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SOURCE: http://www.uprm.edu/portada/article.php?id=3633